Han pasado demasiadas cosas como para dejar pasar por alto estas últimas 24 horas. Porque la mala o la buena fortuna ha querido que todo ocurra en un corto período de tiempo, en el corto período de tiempo que voy a estar en Écija.

Ayer despegaba de Santander cuando daban las 06h40′ de la mañana, aterrizar en Sevilla cerca de las 10h y rumbo a Écija,  para despedirte a eso de las 12h30′, para ver la última bocanada de aire de una vida que ya no era vida desde hacía mucho tiempo.

Porque los recuerdos bombardean continuamente la cabeza, momentos de antes, de ahora, de siempre. Se me va una madre, como dice la canción “compañera y amiga” durante todos los días de mi vida. Son demasiadas despedidas importantes.

Esta noche va a ser muy difícil cerrar la puerta y seguir hacia delante, no era el inicio deseado en una nueva etapa. Porque uno se marcha forzado, hubiera deseado otro momento pero como alguien me dijo una vez “no se puede mirar atrás ni para tomar impulso”.

Cerramos un ciclo y abrimos otro, marcado entre una mezcla de añoranza, tristeza y esperanza.

Dedicado a las tres mujeres más importante que están pasando por mi vida, a la abuela que se va, a la madre que se queda y a la sobrina que está llegando.

Anuncios