Se ha ido Max Estrella,

para quien no lo conozca, podríamos definirlo de la siguiente forma:

Hombre bohemio, aficionado al vino y estancado en la miseria social. Complejo y espléndido. En él se juntan el humor, la queja, la dignidad y la indignidad. Tiene una amarga conciencia de su mediocridad. Habla de manera mordaz y otras veces de forma muy profunda. Destaca su furia contra la sociedad. 

Aunque no estemos en el Madrid de Luces de Bohemia, hoy amanecemos en el barrio con la bandera a media asta. Será raro pasar por delante de tu rincón y no verte apoyado, juzgando a diestra y siniestra a todo aquel que se cruza en tu camino. De voz pausada y con el temple que da la tranquilidad de aquel que no tiene prisa por ver pasar la vida.

Tenía la sensación de que muy pronto me vería obligado a escribir estas líneas, no me extenderé mucho. Recordar algunas de esas ideas que nada más podían salir de una mente como la tuya, no a todos se nos ocurriría ponerle un volante a un vespino.

Precisamente marchastes hoy, y termino con la frase que encontré inscrita en el papel del azucarillo del café de media mañana, es de Sigmund Freud y decía:

“Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco.”

Sin duda, eres uno de estos.

Anuncios